5 cosas que hacer en Nueva York

Aprovechando que acabo de pasar unos días en Nueva York y dado que desde que publiqué la guía de shopping hace algunos meses son muchas las personas que me han escrito pidiéndome información y consejo sobre esta fantástica ciudad, quiero contar algunas de las cosas que más me gusta hacer en La Gran Manzana, esas pequeñas cosas que hacen que vuelva una y otra vez. 

Quiero dividir mi post en 5 cosas fundamentales que todo turista hace cuando viene a Nueva York: Comer, comprar, pasear, visitar y dormir. Iré desarrollando cada uno de ellos con los mejores consejos que tengo para darles, basándome en mis experiencias por esta ciudad mágica.

Comer en Nueva York

Desayunar en el Sarabeth’s (1295 Madison Avenue, 92th St). Un lugar tranquilo, de ensueño, al que acude a desayunar toda la gente bien del Upper East Side, la zona más pija de todo Manhattan. Ambiente muy acogedor y desayunos de infarto; si te gusta el dulce, no te pierdas las tortitas (pancackes) y las tostadas francesas (french toast) acompañadas de fruta, mantequilla y sirope de arce, para los que prefieren salado, alucinantes las tortillas rellenas (omelettes) o huevos revueltos (scrambbled eggs) que sirven acompañadas de todo tipo de delicatessen. No es un lugar barato, pero merece la pena probarlo, seguro que repites. Imposible encontrar algo así en España.

Merendar en el Payard (1032 Lexington Avenue, 73th St). Lo conocí gracias a Sexo en Nueva York y no me equivoco si aseguro que tiene los mejores pasteles, no de la ciudad ni del país, sino del mundo. Ambiente acogedor y con clase. Una alucinante variedad de exquisitos pasteles de todas las texturas y sabores, suaves, nada empalagosos, deliciosos incluso para los que no son muy aficionados al dulce. No son baratos, más bien al contrario, pero es de esas veces en las que uno paga a gusto. Querrás volver una y otra vez para ir probando todas las variedades.

Saborear un cupcake en Magnolia Bakery (401 Bleecker St). Aunque los neoyorquinos lo conocían desde hace años, lo puso de moda la serie Sexo en Nueva York, que tanto ha hecho por el turismo de la ciudad. El fin de semana largas colas, pero entre semana es obligada una visita a esta coqueta pastelería de barrio en la que hacen los mejores cupcakes de la ciudad. Magdalenas con crema de todos los colores y sabores; la que comía Carrie Bradshaw era las de color rosa aunque yo recomiendo la de chocolate.

La versión en pequeño la tienes en Baked by Melissa, un diminuto local en Spring street que vende unos mini-cupcakes que se comen en un bocado. Se han hecho muy famosos en Nueva York gracias a internet, pues hasta hace unos meses sólo se vendían online. Ahora con esta primera sucursal comienzan a conquistar el resto del mercado. De momento hay siete sabores diferentes, a cada cual más exquisito: cookie doug, red velvet, cookies&cream, s’mores, peanut butter&jelly, peanut butter cup y tie-dye. Serás incapaz de resistirte a ninguno.

Comer noodles en el Republic (37 Union Square). Según dicen los entendidos es uno de los mejores sitios para comer noodles en la ciudad y lo cierto es que están espectaculares. Enorme local con moderna decoración minimalista, música bien alta (al entrar es un lugar algo ruidoso pero se olvida casi al instante) y luz tenue. Es toda una experiencia comer en la larga barra común viendo como nada menos que 12 cocineros thailandeses preparan todo tipo de platos a base de estos tallarines de arroz a una velocidad de vértigo. Baratísimo y delicioso.

Cenar en el Flor de Mayo (2651 Broadway, 100th St). No creo que se pueda comer mejor y más barato en Nueva York. Deliciosos platos en este chino-cubano-peruano de ambiente de barrio, el típico lugar que no viene en las guías por lo que no habrá ningún turista pero sí decenas de neoyorquinos que han aprendido que aquí se come como en pocos sitios a precios irrisorios (se puede cenar dos personas y salir de allí absolutamente lleno por menos de 20 dólares). La especialidad de la casa es el pollo a la brasa, jugoso, tierno como en pocos sitios, acompañado de arroz, banana frita y otras delicias.

* Consejos a la hora de comer:

– Dejar propina en los restaurantes es una norma casi obligada y debe ser de al menos un 15-20% del precio total. No dejarla se considera de muy mala educación e incluso puede llegar a ser motivo de reclamación directa por parte de los camareros (para que duela menos, pensad que el sueldo de un camarero neoyorquino se basa prácticamente en las propinas que recibe).

– El agua del grifo (tap water) de Nueva York es deliciosa y ocurre como en Madrid, que está más rica que la embotellada. Es algo totalmente normal en los restaurantes de la ciudad pedir tap water como bebida. En la mayoría de las ocasiones te la sirven nada más sentarte y te van llenando el vaso a lo largo de toda la comida. Es un método ideal si quieres ahorrar en el precio final.

Comprar en Nueva York

Comprar ropa en Beacon’s Closet, la mejor tienda de todo Nueva York. Una enorme nave industrial repleta de ropa vintage y de segunda mano a precios muy asequibles. Aquí he encontrado algunas de las mejores joyas de mi armario. En esta última visita, por ejemplo, me hice, entre otras cosas, con dos maravillosos vestidos de Diane von Fustenberg a un precio de escándalo.

Dar una vuelta por The Market New York City, el mercadillo de jóvenes diseñadores que cada fin de semana se instala en la calle Mulberry (entre Prince st y Houston st). Enorme local, con cabida para decenas de stands en el que se pueden comprar las creaciones de un buen montón de diseñadores neoyorquinos. Aunque el nivel no es tan alto como el que hay en España, siempre se encuentran cosas interesantes tanto en ropa como en complementos.

Bucear en las estanterías de Barnes & Noble, la cadena de librerías más famosa del país. Un concepto del libro totalmente diferente al que tenemos en España; en esta tienda no sólo se venden libros sino que es todo un paraíso para los amantes de la papelería, el arte del scrapbooking y el libro como objeto de culto. Además puesdes tomar un café y una merienda, o echarte al suelo cómodamente a leer como si fuera una biblioteca. No me pierdo nunca la sección New York, New York con cientos de interesantes guías sobre la ciudad para todos los gustos, inencontrables en España. Yo he comprado joyas como éstas: las mejores tiendas de Nueva York, shopping en Nueva York y los mejores sitios de postres y dulces!

Para conocer mis tiendas preferidas de la ciudad podéis leer las dos rutas de shoppingen Nueva York que publiqué hace unos meses en el blog.

* Consejos a la hora de comprar:

– En Nueva York todo lo que se vende tiene impuestos o tasas (taxes) de manera que al precio que marca el producto hay que añadirle un porcentaje adicional que ronda el 8%, así que no te extrañes cuando te cobren más de lo que esperabas. La buena noticia es que hace un par de años eliminaron las tasas para ropa si no supera los 110 dólares (por prenda). El resto de productos siempre llevan esta tasa, tenlo en cuenta.

– No tengas ningún problema a la hora de pagar con tarjeta, en general aceptan todo tipo de tarjetas y la comisión del cambio de moneda es baja.

Pasear por Nueva York

Contemplar el Chrysler Building iluminado. Este rascacielos de estilo art decó, situado entre la calle 42 y Lexington Avenue es sin ninguna duda el edificio más bonito de Manhattan. Los espectaculares adornos de su torre están basados en los tapacubos que utilizaban los coches Chrysler en la época y cada esquina está rematada por una gárgola en forma de águila. En los días de sol es una maravilla cómo refleja el metal de la cubierta, pero cuando realmente es increíble es por la noche, cuando toda la torre se ilumina. Es imposible apartar la vista de él.

Descansar en Bryant Park. Todo Nueva York está lleno de pequeños parques que son como un oasis en el ajetreo de la ciudad. De todos ellos uno de los que más me gusta es Bryant Park, en le 42 Avenue, al lado de la Biblioteca Nacional (merece la pena entrar dentro del edificio). Mesitas y sillas por todo el parque para sentarse tranquilamente a tomar algo, aprovechar el wifi gratis (lo hay en todos los parques de la ciudad) o simplemente a admirar el paisaje. Un remanso de paz que se agradece. En Navidades ponen un mercadillo fantástico con decenas de puestecitos en los que se vende de todo para regalar.

Pasar por Times Square, el epicentro del turismo y, por consiguiente, odiado por los neoyorquinos. Por aquí sólo se pasa si eres turista, todos los alrededores están dedicados casi exclusivamente al turismo más chabacano, pero, con todo, a mi me causa una atracción especial y no puedo dejar de volver una y otra vez. Las miles de luces de neón, las masas de personas que lo atraviesan, el ruido atronador… Una sobresaturación de estímulos ante la que el cerebro no sabe muy bien qué hacer, una sensación extraña pero muy atractiva que hace de la plaza una especie de droga. De día o de noche, las tiendas abren hasta tarde, uno se siente en el centro del mundo, es imposible apartar la vista ante este espectáculo.

Si vienes en invierno (entre octubre y abril) no dejes de acercarte a ver patinar en hielo (0 a intentarlo tú mismo si eres atrevido) en el Rockefeller Center (5th Avenue 49th-50th St). Cualquier persona puede patinar aquí, sólo hay que pagar la entrada. Se pueden alquilar los patines aparte. También hay pistas en Bryant Park (gratuita) y la más grande en Central Park. Un clásico neoyorquino que hemos visto en cientos de películas. Si no te atreves a ponerte unos patines, puedes pasar un buen rato observando a los patinadores, siempre suele haber algún habilidoso que deleita al público con sus piruetas y cabriolas.

Perderse por Central Park, otro de los clásicos de Manhattan. El pulmón verde de la ciudad, sin este parque de enormes dimensiones Nueva York no sería lo mismo. Poder dejar por unas horas de lado todo el ajetreo de la ciudad y perderse por alguno de los muchísimos rincones encantadores del parque es un privilegio. Geniales las vistas del skyline desde el estanque The Reservoir donde decenas de neoyorkinos corren cada día y se preparanpara la maratón. El parque es precioso en invierno cuando ha nevado o en primavera, florecido.

Cruzar Bleecker Street, desde el Soho hasta Greenwich Village, dos de los barrios con más encanto de Manhattan. Atravesar paseando esta larga calle es una de las mejores maneras de hacerse una composición de estos dos emblemáticas zonas de la ciudad, de casas bajas, calles arboladas, portales con escaleras de piedra y grandes balcones. Son dos zonas con mucho ambiente, llenas de bares, terrazas, restaurantes y tiendencitas. Lejos del bullicio de otras zonas, aquí todo parece haberse detenido y avanzar despacio. No hay comida rápida, si quieres comer sano y bien prueba en cualquiera de los cientos de restaurantes de la zona.

Entrar en Grand Central Station. La has visto en cientos de películas, escenario de esperados reencuentros y tristes despedidas. Miles de personas caminan con prisas arriba y abajo de la estación de trenes cada día. La cúpula que corona la sala es impresionante, simula la bóveda celeste, y el ajetreo de la sala central, donde se venden los billetes, es el símbolo de esta ciudad que nunca descansa. En los días de sol es impresionante la luz que entra por las enormes vidrieras y compone un aura mágica. Dicen que por un efecto extraño de eco dos personas colocadas a cada extremo de la gran sala podrían hablar en susurros y oírse perfectamente.

* Consejos a la hora de pasear:

– Utiliza el metro, es cómodo, rápido y muy seguro a cualquier hora del día. Aquí las distancias son largas. Nueva York es una ciudad para caminar pero muchas veces es mejor llegar a la zona en metro y caminar a partir de ahí, pues de lo contrario llegaremos ya cansados al punto que nos interesa. Hay una MetroCard que cuesta 25$ y te permite viajar sin límites en metro (downtown y uptown) y en autobús (crosstown) durante una semana. Cómprala nada más llegar y hazte con un plano del metro en cualquier estación, la visita será mucho más cómoda.

Qué visitar en Nueva York

Visitar el Metropolitan Museum, el museo más famoso de Nueva York, usando el Pay as You Wish. Si hay algo de lo que se queja la mayoría de los turistas es que los museos en Nueva York son muy caros, y es cierto, la entrada suele costar entre 15 y 20 dólares. El Met tiene un sistema que pocos turistas conocen y es el precio sugerido. Ellos te «sugieren» que pagues 20 dólares por entrar, pero lo que pagues realmente queda en tus manos y en tu conciencia. Es un museo que sólo para hacerse una idea general ya necesita varias visitas, pagar 20 dólares cada vez puede reventar un presupuesto. No te cortes and pay as you wish!

Visitar en American Museum of Natural History. Este imponente museo de historia natural es visita imprescindible si viajáis con niños, se volverán locos recorriendo las mil y una salas que reproducen ambientes y ecosistemas de todos los rincones del planeta. Las escenas con animales disecados pueden resultar algo decadentes pero es parte de su encanto. Muy interesante la sala dedicada a los dinosaurios y al ecosistema marino. El museo cierra pronto por la tarde así que lo mejor es acercarse temprano por la mañana para poder disfrutarlo con calma. Además cuenta con exposiciones temporales, un planetario y una tienda en la que encontrar maravillosos regalos.

Visitar el Ellis Island Museum. A pesar de la desmesurada fama de la Estatua de la Libertad que congrega a su alrededor miles de turistas por día, resulta un plan bastante más interesante detenerse en Ellis Island y visitar este interesante museo de la inmigración. Hasta esta diminuta isla llegaron durante años miles de inmigrantes europeos atraídos por el sueño americano. Entender y comprender la realidad de entonces ayuda a comprender mucho mejor la realidad que vivimos hoy en día. Hasta aquí se llega en un ferry que sale de Battery Park y que hace parada en la Estatua de la Libertad y en Ellis Island. Suele haber largas colas por lo que es recomendable ir temprano por la mañana. El museo, sin embargo, está bastante vacío.

Visitar el Museum of the Jewish Heritage. Este maravilloso museo situado al sur de Manhattan, en Battery Park, hará las delicias de los interesados en el Shoah, el Holocausto judío. Imponente el legado de objetos, cartas, videos, información… que ofrece el museo en sus cuatro plantas, todo magníficamente ordenado y organizado. De los mejores museos sobre el tema que he visitado nunca. Para disfrutarlo con calma hace falta una mañana completa. Muy interesante también la tienda situada en la planta baja con una excepcional selección bibliográfica.

Ver Nueva York desde las alturas subiendo al Top of The Rock en Rockefeller Center. Las famosas vistas del Empire State se han visto amenzadas por este nuevo coloso de las alturas que cada vez atrae a más turistas. Las dos vistas merecen la pena, aunque desde el Top of The Rock se puede contemplar el Empire State en todo su esplendor. La visita es cara, pero es de esas cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida. Ver la ciudad desde lo alto es realmente sobrecogedor y una experiencia visual que no se olvida.

Ver Nueva York desde el otro lado, cruzando el Puente de Brooklyn. Este puente colgante de estilo gótico que cruza el East River y une el barrio de Manhattan con Brooklyn, tardó 13 años en construirse y durante su construcción murieron casi treinta personas. Hoy en día es uno de los elementos más significativos de la ciudad. Se puede recorrer caminando, es un paseo largo pero agradable. Por debajo pasan los coches, sesi carribles, y por arriba los peatones y bicicletas. La mejor idea: cruza hasta Brooklyn en metro y regresa hacia Manhattan caminando por el puente, tendrás una de las mejores vistas de la ciudad. Aprovecha a hacerlo en un días despejado, al atardecer o ya por la noche.

 

* Consejos a la hora de visitar:

– En Nueva York hay decenas de museos que merece la pena visitar, por eso es importante que la elección de cuáles visitar dependa de los gustos personales de cada uno más que de convenciones sociales.

– Una opción interesante, sobre todo si es la primera vez, es comprar el New York City Pass, una tarjeta que te da derecho a visitar 6 lugares básicos de la ciudad por 74$ (el precio normal si se visitan por separado es de 134$).

Dormir en Nueva York

Una de las tareas más complicadas de visitar Nueva York es encontrar un buen alojamiento que no se escape de precio pero que sea confortable y esté bien situado. Dos son mis recomendaciones en este sentido.

Alquilar un apartamento a través de la página web NYhabitat. Gran variedad de apartamentos para alquilar por días, semanas o meses en todos los barrios de la ciudad y con una amplia gama de precios. La transacción es totalmente segura, las fotos de los apartamentos son fiables, la comunicación con la agencia es fantástica y el precio es bastante más bajo que el de un hotel. Ningún pero y todo ventajas.

Alojarse en el Ye Olde Carlton Arms Hotel, mi último gran descubrimiento. La forma más barata de dormir en Nueva York, en una zona inmejorable y en un ambiente tranquilo y cálido. Es un hotel básico, antiguo, sin servicio de habitaciones, tv, ni teléfono, sin ascensor y sin añadidos superfluos, pero limpio y agradable a un precio sin competencia en la ciudad. Cada habitación está pintada por un artista diferente lo que hace de este hotel un museo viviente, bohemio, propio de la Nueva York más genuina. No sólo las habitaciones, también los pasillos, los baños, la recepción… aquí todo está pintado y en un constante proceso de cambio y renovación. Un hotel para sentirse como en casa.