Los pueblos más bonitos de Francia

Con una extensión que va desde el Mar del Norte hasta el Mar Mediterráneo, Francia es el país europeo más grande del continente. Rodeada por la cordillera pirenaica en el sur y por los Alpes en la parte este, cuenta con numerosas regiones cada una de las cuales ofrece un entorno diferente pero de singular belleza.

 

A lo largo y ancho de su extensa geografía encontraremos algunos de los pueblos más bonitos de Francia. Cada uno de ellos con una historia propia y un pasado que aún hoy se refleja en sus calles, sus casas y sus tradiciones. Francia cuenta con numerosas regiones, dentro de las cuáles se encuentran estas pequeñas maravillas que forman parte de su historia y que conforman un legado de gran belleza, digno de visitar al menos una vez en la vida.

Región de los Alpes Franceses

En pleno corazón de Francia, entre la Costa Azul y Paris se encuentran la región de los Alpes Franceses, un lugar donde el paisaje natural se encuentra presente en cada ciudad y en cada pueblo.

Balazuc

Balazuc se caracteriza por ser uno de los pueblos milenarios de Francia, ubicado a orillas del rio Ardeche donde es posible disfrutar de grandes espacios naturales. Sus calles no han perdido el encanto con el paso de los años, y pasear bajo sus arcos es una de las terapias más gratificantes para disfrutar de una total paz y tranquilidad.

Pérouges

A pocos kilómetros de Lyon se encuentra el pequeño pueblo medieval de Pérouges, que aún hoy conserva su muralla original. El acceso se hace a través de dos entradas principales y en su interior el tiempo parece haberse detenido entre calles empedradas y casas pintorescas. Un lugar en el que no es difícil imaginar a antiguos caballeros medievales cabalgando por sus calles.

Bonneval

En el departamento de Saboya encontramos uno de los pueblos más sorprendentes y mejor conservados de todo el país. Se trata de Bonneval, cuya principal característica se encuentra en sus pequeñas casas construidas en su totalidad en piedra. Rodeado por el Valle de Maurienne que en su día fue un lugar prehistórico en el cual se levantaron enormes glaciares, Bonneval es un lugar anclado en el tiempo, y de visita obligada para el visitante.

 

 

Región del Sur de Francia

La región del Sur de Francia concentra gran parte de los pueblos con mayor encanto del país galo. Aquí se encuentra la parte más mediterránea, bucólica y romántica, y algunos de los lugares más inolvidables de toda la región.

Conques

En Aveyron se encuentra el pequeño y mágico pueblo de Conques. Ubicado en la ladera de una montaña, la construcción de sus casas se caracteriza por la piedra de sus paredes y la pizarra de sus tejados. Cada rincón de Conques resulta fascinante, encierra un trozo de historia y conmueve al viajero, quien por un momento retrocederá cientos de años atrás en el tiempo. Aún hoy es posible visitar los hornos a los cuáles acudían sus habitantes acudían a hacer pan, y que siguen en funcionamiento o contemplar sus antiguas tabernas. Un tesoro escondido lleno de sorpresas.

Najac

A orillas del río Aveyron se encuentra uno de los pueblos más originales del Sur de Francia. Su principal particularidad se encuentra en la disposición de sus casas, todas colocadas en una enorme hilera que lleva al visitante a lo largo de un agradable paseo hasta las ruinas del castillo. Caballeros templarios habitaron sus mazmorras tras su detención en 1.307. Hoy día es uno de los miradores más visitados por los viajeros para contemplar la enorme extensión de bosques que rodean Najac y el rio Aveyron.

Loubressac

Conocido como el pueblo colgado, Loubressac, en el departamento de Lot, es uno de los pueblos más pintorescos de Francia. Situado en una colina, ofrece unas vistas inmejorables a los valles que le rodean. Sus calles conservan la belleza de los años y sus casas siguen siendo una auténtica joya arquitectónica digna de contemplar.

 

 

Costa Azul y Provenza

Van Gogh, Picasso o Renoir entre otros artistas cayeron rendidos a os encantos que esconde esta región de Francia, una de las más elegantes, bellas y delicadas de todo el país. Sus paisajes con olor a lavanda, dejan pasar el aroma de la brisa del Mediterráneo en cada ciudad y en cada pueblo.

Menton

Menton es uno de los rincones más característicos de la Costa Azul. Muchos la conocen como “la perla de Francia”. Situada en la frontera franco-italiana cuenta con un rico patrimonio tanto cultural como natural. Un auténtico tesoro que mira al Mar Mediterráneo y que ofrece al viajero una postal única.

Saint Paul de Vence

Saint Paul de Vence es una bonita villa amurallada situada en lo alto de una colina cuyas vistas muestran una increíble estampa del Mediterráneo. Pueblo de escultores y pintores, su interior alberga numerosas galerías de arte que contrastan con la arquitectura medieval de sus calles.

Eze

Eze es un pequeño pueblo que se sitúa en lo alto de una enorme roca a 400 metros sobre el mar. Las costas del Mar Mediterráneo es el principal escenario que el viajero encontrará en cada uno de sus miradores. Las casas de piedra parecen haber salido de las entrañas de la roca que mantiene a esta pequeña villa en suspensión. En días soleados es posible divisar las costas de Córcega.

 

Norte de Francia

El Norte de Francia se caracteriza por su tradición histórica. Los pueblos y ciudades que pueblan esta bonita región muestran una estampa majestuosa y romántica que invita a conocer cada rincón.

Moncontour

Situada en la región de Bretaña, encontramos este pequeño tesoro. Rodeado de murallas Moncontour se alza imponente sobre una colina, conservando todo el encanto de su pasado medieval. Cuenta con la particularidad de ostentar el bien merecido título de “Ciudad con Carácter”. Moncontour está rodeada de viñedos a través de los cuales pasear es una auténtica delicia.

Mont Saint Michelle

En la Isla Mont-Tombe encontramos uno de los pueblos más fascinantes de toda Francia, Mont Saint Michelle, situado en la región de Baja Normandía. Mont Saint Michelle es un lugar único con siglos de historia a sus espaldas. Llama poderosamente la atención la estampa que se crea cuando la subida de la marea convierte este pequeño pueblo en una isla fascinante, que da la impresión de haber emergido del mar como por arte de magia.

Laon

En el departamento de Aisne encontramos la bella y romántica localidad de Laon. Fue capital de Francia en el siglo X y cuenta con una catedral muy similar a la famosa Notre Dame de Paris, que además recibe el mismo nombre. Sus calles empedradas, fuentes, y casas de madera la convierten en uno de los lugares más tranquilos y románticos del Norte de Francia.



Sabías qué...

Francia guarda en su interior una amplia diversidad de paisajes, curiosidades históricas, un rico patrimonio arquitectónico y pequeños rincones que no aparecen en las guías. Ya sea por la posición que ocupan, por sus vistas, sus joyas culturales, o su historia y tradiciones, cada uno de sus pueblos es una auténtica sorpresa para el viajero.

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