Gastronomía típica de Hungría

La gastronomía típica húngara es un tipo de comida que se caracteriza por platos contundentes y de un alto nivel calórico. La comida del país forma parte de la cultura de los húngaros, siendo su plato más representativo el gulyás (o gulash), aunque también se caracteriza por sus guisos, encurtidos y pasteles.

Las recetas más tradicionales son fruto de la mezcla de pueblos de otros continentes, de la ocupación del Imperio Austro-Húngaro y de la llegada de ingredientes desde América. Todos estos acontecimientos han dotado a la cocina húngara de ricas especias y técnicas culinarias únicas en las que utilizan carne, verduras y pescados con gran maestría. ¿Te atreves a probarla?

Platos más populares de la cocina húngara

Platos salados

Gulyás

Si hay un plato estrella en la cocina húngara que además forma parte de la celebración de numerosas costumbres y tradiciones de Hungría, ese es el gulyás o gulash. Originariamente era un plato de carne muy popular entre los pastores magiares de bueyes, que lo elaboraban con carne de buey, cebolla, paprika y un acompañamiento de patatas cocidas (aunque la patata no se introduciría hasta el siglo XVIII).

Para cocinarlo, utilizaban un caldero especial que recibía el nombre de bogracs. Todos los ingredientes se cocinaban a fuego muy lento con el fin de que desprendieran todo su sabor hasta quedar reducidos y en el caso de la carne, se dejaba secar al sol y se introducían en tripas para poder transportarla con mayor comodidad (no hay que olvidar que los pastores eran trashumantes).

En la actualidad, podemos encontrar gulash de cerdo, buey, conejo… y otras carnes, así como versiones diferentes en países próximos como República Checa o Austria.

Lángos

El lángos es un plato cuyo nombre deriva de la palabra “llama” y que originalmente se preparaba en un horno casero colocado en el fuego. Solía tomarse en el desayuno y consta de una torta elaborada con masa de pan, aunque en la actualidad es habitual encontrar este plato, sobretodo, en los puestos de comida rápida acompañado de mantequilla, nata agria, queso, tomate, jamón… Hoy día se ha modificado su elaboración respecto a la receta original, y en lugar de elaborarlo en el horno se hace frito.

Si quieres tomar un buen langós, tendrás que buscar en puestos callejeros, pequeños establecimientos o en el mercado de la estación ferroviaria de Budapest, siendo habitual tomarlo con salsa de ajo y queso.

Pörkölt

A pesar de que tiende a confundirse con el famoso gulash, el pörkölt (que se deriva de la palabra “asar, o chamuscar”) es un plato diferente aunque se deriva del primero. Su origen está en el siglo XIX y se diferencia del clásico gulash en que en el caso del pörkölt no se añade líquido sino que la carne se brasea y se añade abundante pimentón entre otras especias.

En Hungría, es común servir este plato de carne acompañado de un tipo de pasta en forma de granos que se conoce con el nombre de tarhonya. 

Halászlé

El halászlé es una sopa de pescado fresco muy sustanciosa que se elabora a base de paprika, cebolla, y dos pescados de río: ponty y harcsa. Esta sopa de pescado, es un plato típico de Navidad y se elabora principalmente con cebolla, pimentón, tomate, vino blanco y el pescado de elección, aunque en algunas zonas de Hungría se sirve con pasta.

Una de las curiosidades que debes saber si viajas a Hungría es que, en cuanto a costumbres gastronómicas, los húngaros, suelen comenzar su menú con una sopa como primer plato, por lo que el halászalé puede ser una excelente opción.

Paprikás Csirke

El paprikás csirke es otro de los platos más típicos de la comida húngara. Consiste en un guiso de pollo con pimentón. Su elaboración requiere de ingredientes muy sencillos: pollo troceado, cebolla, pimentón y crema agria. Se acompaña de ñoquis creando una combinación de sabores realmente sabrosa.

Töltött Káposzta

El töltöt káposzta o repollo relleno, es un plato que se elabora con las hojas del repollo las cuales conforman un rollo al que se le añaden carne de cerdo, verduras o arroz, todo ello condimentado con la famosa paprika. Es un plato que se suele cocinar en días especiales, siendo más habitual en los meses de invierno. Y es que si hay algo con lo que Hungría se identifica gastronómicamente es con el repollo, siendo una de las verduras que más se cocinan en este país.

Libamáj

El libamáj es una de las delicias gastronómicas del país, aunque quizá te suene más familiar si lo llamas “hígado de oca”, porque si hay algo que encontrarás en prácticamente cualquier restaurante húngaro, ese es su delicioso foie, toda una seña de identidad. Hungría es el segundo exportador, solamente por detrás de Francia, del foie gras de ganso y su sabor es toda una delicia, que se paga a un alto precio, pero que merece la pena probar.

Habitualmente se acompaña de un poco de trufa y es que su consumo está datado, nada más y nada menos, que desde el siglo XII. Tal es su popularidad que un dicho húngaro proclama “el que no come ganso el 11 de noviembre por San Martín, pasará hambre durante un año entero”. 

Dulces

Kürtőskalács

El kürtöskalács (pastel de chimenea) es uno de los dulces húngaros más conocidos que consiste en un dulce con forma de rollo en espiral, pues la masa con la que se elabora se va enrollando en un cilindro. Así se va formando una corteza dulce y crujiente gracias al azúcar caramelizado que se pone sobre la superficie, con una masa suave y blanda en su interior, que se puede enrollar en diferentes sabores (canela chocolate, almendra…).

El nombre de “pastel de chimenea” se debe, además de a su forma cilíndrica a través de la cual sale el humo cuando están recién hechos. Se pueden encontrar en cualquier puesto callejero, y sin duda es un auténtico placer para los amantes de los dulces, pues además es un pastel contundente que te dejará muy satisfecho.

Tarta Esterházy

La tarta Esterházy, es uno de los postres que no puedes dejar de probar si visitas Hungría, cuya popularidad también ése extiende a Austria. De hecho, debe su nombre al noble húngaro y Ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Austrohúngaro, Pál Antal Esterházy.

La tarta se elabora principalmente con almendras y chocolate, aunque también se pueden utilizar nueces. Se caracteriza, además, por el curioso dibujo del glaseado en la superficie, imitando el entramado de líneas muy llamativo

Rétes-Strudel

El rétes o strudel es todo un clásico de los postres húngaros que además resulta muy popular en toda Europa Central (a pesar de que su origen es turco), y que cobran especial protagonismo en grandes celebraciones. Se trata de una mesa delgada que se rellena y enrolla con diferentes sabores, tanto dulces como salados: manzana, calabaza, nueces, fruta, queso fresco, col, frutos secos…

Bebidas

Pálinka

Dicen los húngaros del pálinka que en pequeñas dosis es una medicina y en grandes dosis es un remedio. Lo cierto es que se trata de la bebida más popular que puedes encontrar en Hungría, cuyos orígenes se remontan al siglo XIV cuando se elaboraba como medicina.

El pálinka recibe este nombre como traducción a “bebida de fuego”, y no es para menos teniendo en cuenta que alcanza una graduación de 40º. Se elabora con multitud de frutas (tradicionalmente, aquellas que no habían sido consumidas al final de la temporada)  y es una bebida que nunca falta en cualquier celebración. La clave para degustarlo, es tomarlo a temperatura ambiente y mucho mejor en invierno ya que ayuda a entrar en calor rápidamente. Si viajas a Budapest podrás encontrar esta bebida con facilidad, en multitud de establecimientos.

En Hungría se consume en cualquier momento del día, incluso para el aperitivo. Orgulloso de su bebida nacional, tomar un sorbo de pálinka en Hungría se ha convertido en toda una tradición.



Como has podido comprobar, la cocina húngara es una cocina llena de sabor, de platos tradicionales, especiados y contundentes, suficientes para dejar satisfechos hasta a los estómagos más exigentes. Junto a sus tradiciones y costumbres, la gastronomía es una de sus características más señaladas. Y como dirían en Hungría jo etvagyat! (¡buen provecho!)

Sabías qué...

En Hungría es de mala educación brindar si estás bebiendo cerveza, la razón de esto es porque Hungría perdió la revuelta húngara en el S. XIX  y sus vencedores, los austriacos, lo celebraron brindando por todo lo alto. Los húngaros decidieron no brindar durante 150 años.

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