Qué ver en Irlanda

Conocida como la “Isla Esmeralda”, Irlanda presume de poseer algunas de las más bellas estampas naturales del mundo. País de tradiciones y una ancestral cultura, Irlanda recibe a sus visitantes entre pequeños pueblos pesqueros llenos de encanto, ciudades modernas y cosmopolitas, gigantes acantilados y castillos de ensueño.

Irlanda cuenta con todo lo necesario para asegurar unas vacaciones de ensueño, el paraíso para los amantes de la naturaleza, la paz y la tranquilidad. Un país en el que la tradición y la modernidad conforman un entorno cálido que enamora al visitante de principio a fin.

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La Calzada del Gigante

La Calzada del Gigante

La Calzada del Gigante, declarada Patrimonio de la Humanidad y Reserva Natural Nacional es una de las visitas imprescindibles en Irlanda, un paisaje absolutamente asombroso que dejará con la boca abierta a aquellos privilegiados viajeros que se acerquen hasta el Condado de Antrim.

El paisaje no recibe con nada más y nada menos que una enorme explanada en la que se agrupan alrededor de 40.000 columnas de basalto que ocupan cerca de 17 kilómetros de costa, formadas a raíz del enfriamiento de la lava volcánica que asoló la zona hace 60 millones de años.

Las leyendas irlandesas nos acercan a la creación de este increíble lugar desde la historia de dos gigantes, Finn el gigante irlandés y Staffa el gigante que habitaba en tierras escocesas. Ambos vivían en lados opuestos del mar y sus continuas desavenencias hacían que continuamente se lanzaran rocas, rocas que darían lugar a la creación de un enorme camino de piedra sobre el mar.

Un día el gigante escocés decidió atravesar el camino de piedras para enfrentarse cuerpo a cuerpo a su adversario y derrotarlo. La mujer del gigantes irlandés decidió vestir a su marido de bebé, de modo que a la llegada del temible gigante éste concluyó que si el gigante de su tamaño era un bebé, aquel al que debía de enfrentarse sería al menos tres veces más grande, por lo que decidió emprender la huída hacia sus tierras. Al pisar las rocas de nuevo, éstas se hundieron en el mar.

Para visitar las Calzada de los Gigantes se puede contratar una excursión directamente desde la web de dublin.es  con salida desde Dublín. El tour dura aproximadamente 12 horas y tiene un precio de 75 euros por persona.

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Abadía de Kylemore

Abadía de Kylemore

Situado en el Condado de Galway se encuentra uno de los lugares más especiales de Irlanda, la Abadía de Kylemore situada justo a la entrada del Parque Nacional de Connemara.

En sus orígenes, los cuales se remontan al año 1867, fue erigido para convertirse en el castillo de Mitchell Henry un político y empresario procedente de Manchester que quedó cautivado ante la belleza de la naturaleza irlandesa. Así, además de hacer este esplendoroso castillo plantó la mayor parte de los árboles que conforman el espeso bosque del lago. Sin embargo, tras la muerte de su mujer y de su hija Mitchell Henry vendió la propiedad a los Duques de Manchester hasta que finalmente en el año 1920 pasó a manos de unos monjes benedictinos quienes lo convirtieron en abadía. Fueron los monjes quienes se ocuparon de crear un colegio para niñas.

La abadía muestra una imagen de increíble belleza al estar situada justo a orillas del lago Kylemore al igual que los Jardines Victorianos donde podremos pedir un deseo en la Piedra de los Deseos, una enorme roca con forma de triángulo frente a la cual se alzan cinco dedos de madera. La tradición dice que colocándose de espaldas a la piedra y lanzando una piedrecita al aire mientras pedimos un deseo, veremos éste cumplidos siempre y cuando la piedra toque la cima de la piedra.

La abadía se encuentra aproximadamente a una hora de la ciudad de Galway por lo que merece la pena coger un coche para disfrutar del paisaje. La entrada a la abadía tiene un coste de 13 euros e incluye la visita a los Jardines Victorianos, la iglesia y el bosque que rodea el lago.

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Parque Nacional de Killarney

Parque Nacional de Killarney

Situado al suroeste del país en el condado de Kerry se encuentra el Parque Nacional de Killarney es uno de los espacios naturales más extensos de Irlanda en el cual nos encontraremos con un ejemplo de la maravillosa naturaleza salvaje que invade el país de norte a sur.

Catalogado como Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO, en su interior encontraremos lagos fabulosos y bonitos bosques de roble y tejo, montañas y ríos que dan cobijo a zorros, cuervos, ciervos rojos entre otros animales. Y entre un hermoso entramado de paisajes naturales de gran valor ecológico e increíble belleza aparecen salpicadas diversas casitas típicas de campesinos irlandeses que hacen de este lugar un auténtico sueño.

Dentro de los numerosos rincones que podemos visitar en el parque caben destacar el Castillo de Ross, ubicado junto al lago Muckross desde donde se puede dar un romántico paseo en barca o bien hacer la ruta que rodea el lago Muckross y la Cascada de Torc desde donde podremos disfrutar de calas y de uno de los lugares más bonitos del camino que es el lugar en el cual se unen los lagos. Realizando esta ruta de aproximadamente 15 kilómetros accederemos a diversos miradores que nos ofrecerán fabulosas vistas sobre los lagos y los bosques del parque desde una perspectiva única.

Un bonito rincón en el que disfrutar de la naturaleza más auténtica en un ambiente de tranquilidad que enamorará a los viajeros más aventureros.

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Castillo de Bunratty

Castillo de Bunratty

Ubicado en el Condado de Clare, en la localidad de Limerick se encuentra uno de los castillos más bonitos de Irlanda, el Castillo de Bunratty, una fortificación de estilo normando que data del siglo XV.

En su interior podremos acceder a una época completamente diferente en la que reviviremos la época más floreciente del castillo a través de sus hermosos tapices, mobiliario de estilo medievales incluso un estandarte de los Tudor que hoy preside el Gran Salón en el que se celebraban grandes y fastuosos banquetes y que aún hoy día sigue siendo escenario de grandes celebraciones.

El castillo se encuentra ubicado en las inmediaciones de un parque temático, el Bunratty Folk Park que imita un antiguo pueblo campesino típicamente irlandés del siglo XIX en el que podremos revivir cómo era la vida en torno a la fortaleza visitando diversas tiendas, una iglesia, e incluso una escuela o un molino.

La entrada de la visita al castillo es de 16 euros. La visita a Bunratty Folk Park tiene un coste de 10 euros.

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Cork

Cork

En la provincia de Munster encontraremos una de las ciudades más bonitas de Irlanda, Cork, que además se sitúa como la segunda ciudad más poblada del país.

La animada ciudad de Cork se distingue por su amplia oferta cultural y de ocio en el que no hay cabida para el aburrimiento. Una de las actividades más tradicionales que no puedes dejar pasar es la subida al campanario de la Iglesia de Santa Ana desde donde todos los visitantes pueden tocar las enormes campanas por solo 5 euros participando así de una tradición centenaria en la ciudad.

Visitar el mercado de Cork, o English Market es otra de las grandes experiencias que ofrece la ciudad, un mercado que se caracteriza por ser uno de los más antiguos de Europa y en el cual encontraremos toda clase de artesanías irlandesas destacando una amplia variedad de quesos de diferentes partes del país.

Pasear por Huguenot Quarter para admirar sus estrechas calles repletas de bares tradicionales y tiendas de todo tipo, o deleitarnos con las obras expuestas en la Galería de Arte Crawford son solo algunas de las experiencias con la que Cork recibe a sus visitantes.

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Islas de Aran

Islas de Aran

Situadas en la desembocadura de la bahía de Galway se encuentran las Islas de Arán. Se trata completamente de tres islas Inishmore, Inishmaan y Inisheer aunque la más visitada y la más grande de ellas es Inishmore. En ellas el tiempo parece haberse detenido y sus habitantes siguen conservando las costumbres y tradiciones gaélicas incluyendo el propio idioma.

La isla de Inishmore está en la parte noroeste y entre sus numerosos atractivos turísticos cabe destacar el Dun Aengus, una enorme fortificación que refleja los antiguos asentamientos que poblaron la isla hace cientos de años. Concretamente esta construcción data de la Edad del Hierro, aproximadamente en el año 1100 a.C. La fortaleza pudo haber sido erigida en honor al dios de la mitología irlandesa Aonghas.

Otro de los lugares más destacados es el Worm Whole, una enorme piscina natural que se encuentra en la parte de los acantilados con forma rectangular que constituye una de las más curiosas formaciones geológicas de la isla.

En nuestra visita a las Islas de Aran no podemos dejar pasar la oportunidad de visitar las Siete Iglesias, un lugar en el que encontraremos los restos de dos templos en los cuales se hallan enterrados varios santos irlandeses cristianos, de ahí que las islas también sean conocidas con el nombre de Aran de los Santos.

Las casas de piedra y las casas con tejados de paja salpican las islas dejándonos un importante testimonio de cómo era la arquitectura tradicional de la población gaélica.

Para llegar a las Islas de Aran debemos de coger un ferry desde la bahía de Galway por un precio aproximado de 13 euros. En la web oficial es posible adquirir los billetes de ida y vuelta hacia las tres islas.

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Galway

Galway

Capital del condado del mismo nombre, Galway es una de los puntos imprescindibles que no podemos dejar de visitar en Irlanda. Una ciudad muy especial por su ambiente bohemio, alegre y juvenil que alberga algunos de los festivales más importantes del país.

Shop Street es la calle más importante de la ciudad en torno a la cual se concentran la amor parte de atractivos turísticos de Galway atravesandola desde el norte hasta el sur. Aquí nos cruzaremos con algunos de los pubs y restaurantes más populares de la ciudad como por ejemplo The Quays que en su día era una iglesia.

En el Galway City Museum podremos adentrarnos más de cerca en el pasado medieval de la ciudad arraigada desde siempre a la pesca y la vida del mar. La entrada es gratuita.

Otro de los lugares más importantes de la ciudad es la Iglesia de San Nicolás, la iglesia medieval más grande fundada en el año 1320 dedicada a San Nicolás de Myra, patrón de los marineros.

Galway es además un excelente punto de partida para visitar otros lugares fabulosos como las Islas de Aran.

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Acantilados de Moher

Acantilados de Moher

En el Condado de Clare, a 75 kilómetros de la ciudad de Galway se encuentran los majestuosos Acantilados de Moher, los cuales ocupan alrededor de 8 kilómetros con una altura que supera los 200 metros de altura.

El lugar nos ofrece numerosas formas de disfrutar del paisaje ya sea desde la parte más alta de los acantilados, en barco o desde uno de los miradores más famosos de esta zona, la Torre O´Brien un privilegiado lugar que nos regala un paisaje único desde donde podremos tomar espectaculares fotografías.

Divisar las verdes praderas, así como la llegada de las aves que pueblan la cima de los acantilados es un espectáculo que no podemos dejar escapar. Además desde ellos y aprovechando los días más despejados obtendremos unas vistas fabulosas sobre las Islas de Arán o la bahía de Galway.

Desde la web de dublin.es es posible contratr una excursión para disfrutar de los Acantilados de Moher. Una excursión que nos llevará desde Dublín y que tiene un precio de 65 euros.

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Rock of Cashel

Rock of Cashel

En el Condado de Tipperary encontraremos uno de los lugares históricos más emblemáticos de Irlanda, se trata de Rock of Cashel o Cashel of the Kings, un rincón que guarda un simbolismo muy especial en relación con la Irlanda celta.

Situado en las inmediaciones del Valle de Oro, Rock of Cashel fue en su día el principal asentamiento de los reyes de Munster y del que hoy día se conservan por un lado la torre de vigilancia, la capilla Cormac donde reposan los restos del rey Cormac McCarthy, así como la catedral del siglo XIII cuyos restos nos hacen imaginar la majestuosidad de lo que en su día fuera la fabulosa fortaleza de Cashel.

Una de las partes más interesantes de este lugar son las cruces celtas que se levantan en los alrededores, siendo uno de los iconos más conocidos de Irlanda. Se dice que fue aquí en el Castillo de Cashel, donde San Patricio convirtió al cristianismo al rey de Munster en el siglo V.

Para llegar al castillo es posible hacerlo en coche pasando por la autopista M8 que une las ciudades de Dublín y de Cork o bien cogiendo alguno de los autobuses que llegan hasta Cashel consultando los horarios y rutas desde la web de Bus Éireann

El precio de la entrada es de 6 euros.

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Dublín

Dublín

Molly Malone y la cerveza Guiness entre otros muchos atractivos, dan la bienvenida al viajero a la capital irlandesa, Dublín, una pequeña ciudad que cuenta con una larga lista de rincones por visitar.

Una de las visitas imprescindibles es Temple Bar, uno de los barrios más auténticos de la ciudad en el que nos encontraremos con galerías cines, centros de arte y algunos de los pubs más populares de Dublín en un ambiente muy especial.

La Catedral de San Patricio, todo un icono de la ciudad es el monumento religioso más importante de Irlanda nombrada Catedral Nacional del país erigida en el lugar en el que San Patricio bautizaba a los conversos en el año 450. Su interior nos descubre un magnífico paseo a través de varios momentos históricos diferentes en el que además podremos visitar algunas de los sepulcros de personajes importantes de la historia de Irlanda. El precio de la entrada a la catedral es de 5,50 euros.

Visitar la fábrica de la cerveza más popular de Irlanda, la cerveza Guinness nos llevará a conocer el proceso de fabricación de esta bebida y la historia de una de las marcas islandesas más conocidas del mundo, y para disfrutar de un momento de tranquilidad nada mejor que adentrarse en el fabuloso Phoenix Park  en el que se encuentran entre otros muchos monumentos la Cruz Papal o el Castillo de Ashtown.

No olvides visitar la estatua de Molly Malone, uno de los personajes más populares de la ciudad en la calle Grafton, protagonista del himno no oficial de Irlanda.

Dublín es una ciudad llena de vida que cautiva a los visitantes y que no podemos olvidar en nuestra visita a la Isla Esmeralda.



Irlanda es un país que sabe complementar de forma asombrosa las tradiciones de sus antiguos pueblos junto con la modernidad de sus ciudades, la más variada oferta de ocio con los paisajes más asombrosos de la naturaleza que la envuelve. El destino ideal para toda clase de viajeros, un país para disfrutar, soñar y vivir.

Sabías qué...

En Dublín podemos encontrar el parque público más grande de toda Europa, se trata del parque Phoenix y ocupa un total de 16 kilómetros de superficie.