Qué ver en Lisboa en 48 horas

Lisboa es una de esas ciudades que transmite un cierto aire nostálgico en sus calles, sus preciados miradores, en sus plazas y en su gente. Tranquila, sencilla y romántica, la capital portuguesa es una de las ciudades que llama la atención más por su ambiente y por su forma de vida que por sus monumentos.

Así es Lisboa, la Ciudad Blanca, una urbe marinera con una honda personalidad que invita a dar un paseo y perderse entre sus tradicionales y pintorescas callejuelas ancladas en el tiempo, sus plazas y pasadizos en compañía del suave y profundo lamento de sus fados.

Primer día en Lisboa

Mañana

  • Nuestro recorrido por la capital portuguesa comienza en la Praça do Comerço, la plaza más importante de Lisboa, la cual ocupa el lugar que presidió el Palacio Real antes de que éste fuera destruido por el catastrófico terremoto que afectó a la ciudad en el año 1755. Antiguamente la Plaza del Comercio era la puerta de entrada a Lisboa, al ser el lugar en el cual atracaban todos los barcos. Los lugares importantes son el Arco Triunfal da Rua Augusta el cual fue construido par celebrar la reconstrucción de Lisboa tras el terremoto, y la estatua del rey portugués José I.
  • A continuación nos adentramos por la Rua Augusta, la calle peatonal más importante y concurrida de Lisboa hasta llegar al elevador de Santa Justa, el cual une los barrios de la Baixa y el Chiado el cual nos elevará a 45 metros de altura  para disfrutar de vistas asombrosas esta parte de la ciudad. El precio del elevador es de 5 euros. Tras la experiencia, nada mejor que disfrutar del barrio de la Baixa, situado en el centro y uno de los más importantes de la capital portuguesa con numerosas tiendas y lugares en los que tomar un descanso y deleitarse con un buen café. Conocido popularmente como “la Baixa Pombalina” en honor al Marqués de Pombal quién reconstruyo todo el trazado tras el terremoto de 1755.
  • Seguimos nuestra visita en Lisboa adentrándonos en la Rua da Misericordia hasta llegar al mirador de San Pedro de Alcántara, el lugar ideal para tomar bellas fotografías de Lisboa junto al río Tajo.
  • Nos adentraremos en la Avenida Ribeira das Naus hasta llegar al barrio de Alfama, antiguo barrio de pescadores, donde haremos una parada para comenzar a disfrutar de una deliciosa comida acompañada con un vaso de oporto en el “Solar dos Bicos”, un lugar muy típico de Lisboa cuyas especialidades en pescado no te decepcionarán.

 

Tarde

  • Comenzamos la tarde en Lisboa, visitando el barrio de Alfama, una zona que llama la atención por la forma en la que está trazada, sin orden ni equilibrio, pero con un encanto que lo convierte en uno de los rincones imprescindibles para descubrir la esencia de la capital portuguesa. Es uno de los lugares preferidos por los visitantes para dejarse deleitar por las notas de un fado, siendo uno de los barrios más populares de la capital.
  • Continuamos nuestra visita en Lisboa dedicando parte de la tarde a ver el Castillo de San Jorge, situado en lo más alto de colina situada en el barrio de Alfama, subiendo por la Rua Norberto de Aráujo. El Castillo de San Jorge es uno de los monumentos imprescindibles de Lisboa construido durante el siglo V por los visigodos, sin embargo a lo largo de los siglos ha sufrido importantes remodelaciones hasta ofrecer el aspecto actual. Fue residencia de reyes desde el siglo XII hasta el siglo XVI,  y hoy puede visitarse en su práctica totalidad, destacando la Torre de Ulises desde donde podremos obtener una excelente panorámica de la ciudad. La entrada al castillo cuesta 8,50 euros.
  • Bajando por la Rua Augusto Rosa se encuentra la catedral de Lisboa, la iglesia más importante de la ciudad en cuyo claustro se pueden ver las ruinas de un pasado árabe, romano, y medieval, así como el tesoro de la catedral el cual alberga diferentes salas con objetos como trajes, y reliquias. La entrada a la catedral es gratuita, la entrada al claustro tiene un coste de 2,50 euros.

Noche

  • Aprovechamos la últimas horas de la tarde en nuestra primera jornada en Lisboa para dar un paseo por los alrededores de la catedral y para disfrutar de una merecida cena en el restaurante “Rio Coura”, donde podremos comer su célebre arroz con marisco, o el mejor pescado a la brasa de la zona.

Segundo día en Lisboa

Mañana

  • Comenzamos nuestro segundo día en Lisboa visitando el imponente Monasterio de los Jerónimos en la Praça do Império, una de las visitas relevantes de nuestra visita a Lisboa. Declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1983, el Monasterio de los Jerónimos fue construido  como símbolo de celebración por el regreso de la India de uno de los personajes imprescindibles en la historia de Portugal, Vasco de Gama. Es aquí donde reposan sus restos junto con los de Luís de Camões. El precio de la entrada es de 7 euros.
  • Muy cerca del Monasterio encontraremos uno de los iconos de la ciudad, la Torre de Belem, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su construcción se produjo entre los años 1515 y 1519, época en la cual sirvió como torre defensiva, hasta que posteriormente pasó a ser un centro aduanero y un faro. En su interior podremos visitar los cañones defensivos y los agujeros a través de los cuales se lanzaba  a los prisioneros. El precio de la visita es de 5 euros.
  • Aprovechamos nuestra situación en el barrio de Belém para ver la “Enoteca de Belém”, un restaurante pequeño pero muy acogedor donde podremos degustar algunos de los mejores vinos de la zona junto con sus fabulosos caldos y platos de pescado.

Tarde

  • Comenzamos la tarde dando un paseo junto al Monumento a los Descubrimientos, cerca de la Torre de Belém, el cual fue construido para conmemorar el 500 aniversario del infante Enrique el Navegante, a quien se le atribuye el descubrimiento de Cabo Verde, las Azores y Madeira. Se trata de una enorme composición de 52 metros de altura en la que se representa al infante abriendo paso a otros conquistadores ligados a la historia de Portugal. Aprovecharemos para subir al mirador y disfrutar de las vistas sobre el barrio oeste de la ciudad. Desde aquí podremos ver la rosa de los vientos situada bajo el monumento, regalo de la República de Sudáfrica. La subida al mirador tiene un coste de 3 euros.
  • No podemos dejar pasar la oportunidad de terminar la tarde visitando la confitería “Pasteris de Belém”, donde podremos comer los famosos pasteles de Belém, pequeñas tortitas de crema cuya receta “secreta” cuenta con aproximadamente 200 años de antigüedad y que se han convertido en todo un icono gastronómico de Lisboa y de la comida portuguesa.

Noche

  • Finalizamos nuestra pequeña escapada a Lisboa cenando en “O Navegador”, un pequeño y sencillo restaurante en el que podrás deleitarte con auténticos tesoros de la gastronomía de Portugal como el bacalao a la parrilla o el arroz con garopa. Cenar en un lugar como este, es el broche final para disfrutar de las últimas horas en una visita inolvidable de 48 horas, a Lisboa.


Lisboa, tierra de fados y descubridores es una visita obligada para disfrutar del encanto de cada uno de sus barrios desordenados y tranquilos, un remanso de paz a orillas del Tajo, una visita obligada para los visitantes amantes de los destinos más bohemios y románticos. 48 horas de deleite absoluto en una capital llena de lugares inolvidables.

Sabías qué...
  • La red de tranvías de Lisboa cuenta con un siglo de antigüedad, sin embargo sigue funcionando de la misma forma que lo hiciera antaño, conservando incluso el mismo aspecto de sus ya famosos tranvías.
  • En Lisboa se encuentra el puente colgante más largo de Europa, el Puente 25 de Abril, con 2.277 metros de longitud.
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